
Preparar la mochila para el fin de semana emociona, pero decidir qué comida llevar suele ser donde muchos fallan. Un error clásico es empacar como si fueras a un día de campo en el parque, llevando la comida que tenías en el refrigerador sin pensar en la logística.
En la montaña, comer mal no solo es incómodo; afecta tu energía, tu ánimo y puede arruinar la cumbre. Si llevas cosas inadecuadas, terminarás cargando peso muerto o sintiéndote mal del estómago a medio camino. Aquí te explicamos qué no llevar al cerro para que tu próxima salida sea más ligera y lo disfrutes.
El primer enemigo del montañista es el peso innecesario. Cada gramo cuenta cuando vas de subida, y la comida suele ser lo más pesado en la mochila.
Evita a toda costa:
Lo ideal es buscar opciones de comida ligera para montaña, priorizando alimentos que te den calorías por poco peso. Si quieres fruta, llévala deshidratada.
La montaña no tiene refrigerador. Aunque arriba haga frío, durante la caminata de aproximación o bajo el sol del mediodía, tu mochila se calienta.
Deja en casa:
Un dolor de estómago en la montaña no es una experiencia que quieras vivir. Opta por alimentos curados, secos o deshidratados que aguanten cambios de temperatura.
Es común pensar que necesitas azúcar para subir, y sí, pero no toda el azúcar es igual.
El error es llevar solo:
Estos alimentos te dan un “pico” de energía inmediato, pero dura muy poco. A los 20 minutos tendrás un “bajón” de glucosa que te dejará más cansado que antes. Úsalos solo como emergencia para el último empujón, no como tu alimento base. Tu cuerpo necesita energía sostenida (carbohidratos complejos y grasas buenas) para seguir avanzando.
Si vas a una salida de fin de semana, tu tiempo y combustible son limitados. No querrás pasar una hora cocinando y otra limpiando trastes.
Evita llevar:
En el cerro, menos pasos es mejor. Busca opciones en las que solo necesites calentar agua y listo, como los alimentos de Tente En Pie.
A mayor altura, la digestión se vuelve más lenta. Tu cuerpo está concentrado en enviar sangre a tus piernas y pulmones, no a tu estómago.
Por eso, no es buena idea llevar:
Busca sabores conocidos y reconfortantes, como unos chilaquiles sencillos o pasta, que sabes que tu estómago tolera bien.
Para simplificar tu planeación, aplica esta regla. Si el alimento:
Mejor no lo lleves.
Saber qué no llevar al cerro es tan importante como llevar unas buenas botas. Planear tus alimentos te permite disfrutar el paisaje en lugar de sufrir la caminata.
La próxima vez que prepares tu mochila, busca soluciones prácticas. En Tente en Pie, nos especializamos en comida real mexicana diseñada para el outdoor: pesa poco, se prepara fácil y sabe a lo que te gusta comer, sin complicaciones. Alimentarse bien hace toda la diferencia en la ruta.