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6. 5 Errores comunes al elegir comida para montaña

Planear una salida a la montaña es más que solo trazar la ruta. Lo que metes en la mochila para comer es igual de importante. Una mala elección de comida puede arruinar la experiencia, dejarte sin energía o sumar peso innecesario.

La buena noticia es que estos errores son fáciles de evitar. Se trata de pensar con claridad sobre lo que tu cuerpo necesita antes, durante y allá arriba. Aquí te compartimos los errores más comunes al elegir comida para montaña. Tente En Pie te ayudará a empacar de manera más inteligente.

1. Fijarse solo en el peso, no en las calorías

Es cierto, cada gramo cuenta. Pero llevar comida muy ligera que no alimenta es un error grave. Cargar una bolsa de papas fritas es ligero, pero no te dará la energía sostenida que necesitas.

En lugar de solo ver el peso, revisa el aporte calórico. Una buena comida para montaña debe tener calorías suficientes. Esas calorías son el combustible real para tus músculos. No sacrifiques energía por unos gramos menos.

2. Ignorar los ingredientes

No toda la comida o snacks es igual. Algunas opciones económicas están llenas de sal, azúcar y químicos que no puedes ni pronunciar. Tu cuerpo necesita comida real para funcionar bien, especialmente bajo esfuerzo.

Tómate un minuto para leer la lista de ingredientes. Busca alimentos que reconozcas: carne, pollo, frijol, arroz, jitomate. Si la lista parece más un experimento de química que una receta de cocina, es mejor dejarlo en el estante. Menos ingredientes suelen significar mejor calidad.

3. Llevar comida complicada de preparar

Imagina la escena: estás en el campamento, cansado, con frío y hambre. Y descubres que tu cena debe prepararse, picar y necesita 30 minutos de cocción en una olla. Esto gasta tu tiempo y, más importante, tu gas.

Elige comida para hiking que se prepare fácil. Lo ideal es que solo necesites agua hirviendo y que puedas prepararla en su mismo empaque. Así ahorras tiempo, combustible y no generas trastes para lavar. La practicidad es clave en la montaña.

4. No probar la comida antes de salir

Subir una comida que nunca has probado es una apuesta arriesgada. Puede que el sabor no te guste. O peor, que te caiga mal al estómago. El mal de montaña ya es suficiente, no necesitas sumarle una mala digestión.

Prueba la comida en casa antes de llevarla a una ruta importante. Asegúrate de que te guste y de que tu cuerpo la acepta bien. Esto te da confianza y te asegura una comida reconfortante cuando más la necesitas.

5. Subestimar el hambre de cumbre

El hambre que sientes después de horas de caminata no es la misma que sientes en la ciudad. El esfuerzo físico intenso y la altitud aumentan tus necesidades calóricas. Pensar “con una barrita es suficiente” es uno de los errores más comunes.

Sé realista con tus porciones. Es mejor llevar una porción completa y no terminarla, que quedarte corto y sufrir un bajón de energía. Un cuerpo bien alimentado rinde más y disfruta más el camino.

Elegir tu comida para montaña es una parte fundamental del plan. No se trata solo de llenar un hueco en el estómago. Se trata de darle a tu cuerpo la energía que necesita para llegar a la cima y regresar seguro. La próxima vez que empaques, evita estos errores. Tu cuerpo te lo agradecerá.

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