
Llevar comida de más o mal elegida es un error clásico en trekking. Te pesa la mochila, te falta energía a medio camino o terminas con hambre aunque cargaste medio súper. La comida para trekking no se improvisa: debe darte energía, ocupar poco espacio y ser fácil de preparar.
Este post te ayuda a decidir qué sí llevar, qué dejar en casa y cómo equilibrar peso con rendimiento. Sin complicaciones.
Buscas calorías que ocupen poco espacio. Frutos secos, chocolate, comida deshidratada. Evita alimentos con mucha agua y pocas calorías.
Cada gramo cuenta. La comida liofilizada o deshidratada pesa menos y rinde más que llevar latas o envases pesados.
En la montaña, menos pasos es mejor. Agua caliente, esperar 10-15 minutos y listo. Nada de recetas que requieran cinco ingredientes o fuego complicado.
Que no se aplaste, derrame o huela. Los empaques sellados te ahorran problemas.
Evita alimentos muy grasosos o que te causen malestar. Tu cuerpo ya está trabajando duro.
Come antes de salir. Avena, huevos, pan integral. Carbohidratos lentos que te sostengan las primeras horas.
Frutos secos, barras energéticas, dátiles, chocolate oscuro. Algo que puedas comer sin detenerte.
Aquí entra la comida deshidratada. Pasta, arroz, guisos liofilizados. Hidratación rápida, alto aporte calórico y sabor real. Chilaquiles, Ropa vieja o pasta a la boloñesa: sabores que conoces y te rinden.
Algo extra por si el día se alarga. Más barras, nueces o galletas saladas.
Agua suficiente, bebidas isotónicas en polvo o electrolitos. La sed es enemiga del rendimiento.
Latas, frascos de vidrio, termos innecesarios. Todo eso suma kilos sin dar calorías.
Queso fresco, embutidos, yogurt. Se echan a perder y ocupan espacio.
Lechuga, sandía, pan blanco inflado. Ocupan mucho y aportan poco.
Plátanos muy maduros, salsa líquida sin sellar, galletas sin empacar bien.
Prioriza alimentos con más calorías por gramo. 100 g de nueces te dan más energía que 100 g de manzana.
Lleva porciones individuales. Evita bolsas grandes que no sabes cuánto usar.
Comida arriba y accesible. Lo que comas en ruta, que esté a la mano. Lo pesado cerca de la espalda, centrado.
Desayuno (antes de salir): avena con frutos secos y miel.
Media mañana: barra energética + puño de almendras.
Comida (cumbre o descanso largo): pasta deshidratada con carne.
Tarde: chocolate oscuro + galletas saladas.
Respaldo: otra barra o frutos secos.
Peso total estimado: 400–600 g de comida + agua según distancia.
Si a media subida ya sientes que no puedes más, revisa tu desayuno y snacks. Necesitas combustible de verdad.
Aunque lleves comida, si es pura fibra sin calorías, vas a seguir con hambre.
Alimentos muy grasosos o desconocidos pueden caerte mal en altura. Prueba todo antes en casa.
Elegir bien tu comida para trekking marca la diferencia entre disfrutar la ruta o sufrir el camino. Carga lo necesario, deja lo que no suma y llega con energía donde quieres llegar.
Si buscas opciones listas, probadas en montaña y con sabor real, revisa las opciones de comida deshidratada que funcionan. Sin complicaciones, sin peso extra.