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11.Comida ligera para montaña: reduce peso sin pasar hambre

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Estás en casa, con la mochila abierta sobre la cama. Empiezas a meter el sleeping, la ropa de tercera capa, el kit de primeros auxilios, tu navaja outdoor opinel y agua. La mochila ya se ve abultada. Luego vas a la cocina. Metes tres latas de atún, un paquete de pan, dos manzanas, un bote de crema de cacahuate y, por si acaso, un par de sándwiches extra envueltos en aluminio. Levantas la mochila y sientes el golpe de realidad en los hombros. Pesa. Pesa mucho.

Y ahí empieza el dilema de siempre: ¿Saco comida para ir más ligero, o cargo con todo por miedo a quedarme con hambre a mitad de la aventura?

Muchos hemos estado ahí. La buena noticia es que no tienes que elegir entre sufrir por el peso o sufrir por el hambre. Llevar comida ligera para montaña es una estrategia, no un sacrificio. Se trata de elegir alimentos que te den mucha energía ocupando poco espacio y pesando casi nada.

Lo pesado que sea el ascenso, que ligera sea tu comida.

Por qué el peso de tu comida importa más de lo que crees

Quizá pienses: “Son solo unos gramos más, no pasa nada”. Pero en la montaña, las matemáticas funcionan diferente. Cada gramo cuenta, especialmente cuando vas de subida y la gravedad juega en tu contra.

El peso acumulado en tu mochila impacta directamente en tu rendimiento físico. En salidas de 1 a 3 días, la comida mal planeada suele ser uno de los elementos más pesados, solo después del agua.

Existe una relación directa entre el peso de la mochila y tu fatiga muscular. Una mochila sobrecargada no solo te hace caminar más lento; aumenta el riesgo de lesiones en rodillas y tobillos, hace que tu equilibrio sea más precario y consume tus reservas de energía mucho más rápido. Al final del día, llegar al campamento agotado por cargar comida que ni siquiera te vas a terminar no tiene sentido.

Comer bien es vital, pero cargar de más es un error de novato que todos podemos corregir.

El mito: “Si pesa más, llena más”

Hay una creencia muy arraigada: necesitamos sentir el peso de la comida en el estómago para sentirnos satisfechos. Pensamos que una lata de frijoles o una fruta fresca nos va a dar más energía que un sobre ligero simplemente porque pesan más en la mano.

Esto es falso. Aquí es donde entra el concepto de volumen vs densidad calórica.

Muchos alimentos comunes son muy pesados porque contienen muchísima agua, no porque tengan mucha energía.

  • La fruta fresca: Es deliciosa, pero es casi pura agua y fibra. Una manzana pesa cerca de 200g y te da apenas unas 95 calorías.
  • Las latas: El envase pesa, el líquido de conserva pesa. Estás cargando metal y agua que vas a tirar.
  • El pan de caja: Ocupa mucho volumen en la mochila y se aplasta fácil, aunque no pesa tanto, su aporte energético por espacio es bajo.

Llevar estos alimentos reduce tu eficiencia. Estás gastando energía extra para transportar… agua y envases.

Qué es realmente comida ligera para montaña

La comida ligera no significa comer poco. Significa comer inteligentemente. Para que un alimento sea ideal para tu mochila, debe cumplir con cuatro reglas básicas:

  1. Alta densidad calórica: Buscamos muchas calorías en poco peso. Lo ideal es superar las 3-4 calorías por gramo. Frutos secos, chocolate y aceites son reyes aquí.
  2. Bajo peso físico: Alimentos a los que se les ha retirado el agua.
  3. Fácil preparación: Después de caminar 8 horas, no quieres picar cebolla ni cocinar algo complejo. Quieres comer en 10-15 minutos.
  4. Buena digestión: De nada sirve llenarte de grasas pesadas si te vas a sentir mal en la ruta. Necesitas combustible que tu cuerpo pueda usar pronto.

Aquí es donde la comida deshidratada brilla como opción técnica superior a los sándwiches aplastados.

Ventajas de la comida deshidratada en montaña

La comida deshidratada es, básicamente, comida real a la que se le ha quitado el agua mediante calor suave o congelación (liofilización). Al eliminar el agua, pasan cosas muy interesantes para tu espalda:

  • Reducción de peso masiva: El peso de tu ración de comida baja entre un 60% y un 80% comparado con su versión fresca. Imagina cargar 100g en lugar de medio kilo para tu cena.
  • Sabor intacto: Al rehidratar, los sabores regresan. No es comida de astronauta sin chiste; es sazón mexicano en la mochila. Unos chilaquiles deshidratados saben a chilaquiles.
  • Solo necesitas agua caliente: Te olvidas de cargar aceite, sal, especias o sartenes extras. Hierves agua, viertes, esperas y comes. Menos trastes que lavar, menos basura que bajar.
  • Ideal para travesías cortas: Para salidas de fin de semana, te permite llevar una mochila mucho más compacta y ágil.

Cómo armar un día de comida ligera sin quedarte corto

No necesitas ser nutriólogo para armar un menú decente, solo necesitas sentido común. Aquí tienes un ejemplo práctico de un día de alimentación pensando en el equilibrio energía/peso:

1. Desayuno ligero pero potente

Olvídate de cocinar huevos con jamón desde cero.

2. Snack energético (durante la marcha)

No pares a cocinar. Come mientras caminas o en paradas de 5 minutos.

  • Lo que funciona: Mezcla de frutos secos (mix de nueces, almendras, arándanos), chocolate amargo o barras de energía compactas. Evita las frutas enteras si la ruta es dura; mejor lleva fruta deshidratada.

3. Comida principal (Lunch)

Si no quieres sacar el hornillo, lleva algo listo para comer.

  • Opción: Tortillas de harina (duran más que las de maíz) con crema de cacahuate o atún en bolsa (pouch), no en lata.
  • Tip: Si hace frío, una pasta a la boloñesa deshidratada reconforta el alma y no pesa nada.

4. Cena reconfortante

Ya en el campamento, necesitas recuperar músculo y calor.

  • El cierre perfecto: Aquí es donde un plato fuerte deshidratado hace la diferencia. Un guiso de carne con vegetales o pasta. Te aporta proteínas y grasas para que tu cuerpo se recupere mientras duermes. Solo hierves agua y listo.

Error común del montañista de fin de semana

El error número uno no es llevar poca comida, sino improvisar.

Es viernes por la noche, pasas rápido al supermercado y compras “lo que se te antoja” sin pensar en el peso o la basura que generas. Terminas llevando un bote de salsa de vidrio “por si acaso”, o bolsas enormes de papas fritas que son puro aire y volumen.

O peor: duplicas cosas. Llevas comida fresca y aparte latas y aparte snacks. Acabas bajando el domingo con la mitad de la comida intacta, pero con la espalda molida.

Planear tu menú con anticipación es la clave para disfrutar la cumbre.

Checklist rápido: Qué llevar y qué evitar

Para tu próxima salida, haz este filtro rápido antes de cerrar la mochila:

SÍ LLEVAR (Light & Fast):

  • Comida deshidratada (Tente en Pie).
  • Frutos secos y semillas.
  • Chocolate o barras energéticas densas.
  • Tortillas de harina o galletas compactas.

MEJOR EVITAR (Peso muerto):

  • Latas de metal (frijoles, atún, verduras).
  • Frascos de vidrio (mermeladas, salsas).
  • Fruta fresca en exceso (lleva una si quieres, no un kilo).
  • Alimentos con mucho líquido (sopas en tetrapack).

Comida real, lista para la aventura. Eso es lo que necesitas. Aligerar tu carga te permite levantar la vista del sendero, disfrutar el paisaje y llegar más lejos con una sonrisa, no con una mueca de dolor.

Planea tu próxima salida

No dejes que una mochila pesada arruine tu fin de semana. Prueba cambiar las latas y los tuppers por opciones pensadas para la ruta. Verás que subir ligero se siente increíble.

Planea tu próxima salida con comida pensada para la aventura.

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