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14.Bajón de energía en un hike: evita que te pase en tu próxima aventura

Vas a buen paso, el paisaje es increíble y te sientes fuerte. De pronto, sin aviso, te “apagas”. Las piernas pesan como plomo, te falta el aire y hasta te pones de malas. Muchos senderistas conocen esa sensación: es el famoso bajón.

Esto no le pasa solo a los principiantes. Le ocurre a cualquiera que subestime cuánto combustible necesita el cuerpo allá arriba. En la montaña, la energía no se improvisa. Si esperas a tener hambre para comer, ya vas tarde. Aquí te explicamos de forma sencilla por qué ocurre este desgaste y cómo mantener tu tanque lleno para llegar a la cumbre (y regresar) entero.

¿Por qué la altura “se come” tu energía?

No es tu imaginación. Caminar a 3,000 o 4,000 metros sobre el nivel del mar es mucho más exigente que hacerlo en la ciudad. La razón es simple: hay menos oxígeno disponible.

Tu cuerpo funciona como un motor. Para moverse, necesita quemar combustible (calorías), pero para quemarlo necesita oxígeno. Cuando el oxígeno escasea, tu corazón y tus pulmones trabajan horas extra solo para mantenerte funcionando. Esto dispara tu consumo calórico. Incluso estando quieto en la alta montaña, gastas más energía que estando sentado en tu casa. Si a eso le sumas el esfuerzo físico de la subida, el desgaste es masivo.

Señales claras de que te está dando el bajón durante tu hike

El bajón de energía en altura no siempre empieza con cansancio físico. A veces las señales son mentales. Aprende a escucharlas antes de que sea tarde:

  • Irritabilidad repentina: Si te molesta todo o te enojas con tu cordada sin razón, cuidado. El cerebro es el primero en quejarse cuando falta glucosa.
  • Torpeza: Tropiezas más de lo normal o te cuesta concentrarte en dónde pisar.
  • Piernas de plomo: Sientes que arrastras los pies y cada paso es un esfuerzo titánico.
  • Mareo leve o dolor de cabeza: Aunque puede ser mal de montaña, muchas veces es simple falta de agua y comida.

El error más común: comer poco o demasiado tarde

El fallo clásico del montañista de fin de semana es desayunar ligero a las 6:00 AM y no volver a comer nada sólido hasta llegar a la cumbre a las 11:00 AM. Para ese momento, tus reservas de glucógeno (la energía almacenada en tus músculos) ya se agotaron.

En la montaña no se hacen tres comidas grandes. Se hacen muchas comidas pequeñas. Tu estómago no puede procesar un banquete mientras estás subiendo una pendiente pronunciada porque la sangre está en tus piernas, no en tu digestión.

Qué comer en un hike para mantener el ritmo

Para evitar el desplome, necesitas gasolina de alto octanaje y fácil digestión. Aquí es donde entra la importancia de saber qué comer en altura.

Carbohidratos: tu mejor aliado

En altura, el cuerpo prefiere quemar carbohidratos porque requieren menos oxígeno para metabolizarse que las grasas o las proteínas. Prioriza alimentos que te den energía rápida:

  • Fruta deshidratada (arándanos, mango, dátil).
  • Barras de amaranto o avena.
  • Geles o gomitas (si te caen bien).
  • Comida deshidratada o liofilizada (como unos chilaquiles ligeros) para cuando hagas una parada técnica más larga.

Porciones pequeñas y constantes

La regla de oro: “come antes de tener hambre, bebe antes de tener sed”. Intenta comer algo pequeño (100-200 calorías) cada 45 o 60 minutos. Mantén la “caldera” encendida con leña constante, no con un tronco enorme cada cuatro horas.

Hidratación obligatoria

El aire de montaña es seco y frío. Pierdes mucha agua solo por respirar. La deshidratación espesa la sangre y hace que tu corazón trabaje aún más forzado, acelerando el cansancio. Toma tragos pequeños de agua o electrolitos cada 15 o 20 minutos.

Qué evitar antes y durante la subida

Así como hay alimentos que te salvan, hay otros que te hunden:

  • Exceso de grasas y proteínas complejas durante el esfuerzo: Un corte de carne o mucha grasa tarda mucho en digerirse y te robará sangre de las piernas y el cerebro. Déjalo para la cena de celebración al bajar.
  • Alcohol: Te deshidrata y afecta tu aclimatación. Evítalo la noche anterior y durante la actividad.
  • Comida ultraprocesada pesada: A veces cae mal al estómago en altura. Busca opciones más naturales o comida real preparada para montaña.

Checklist rápido para prevenir el bajón

Antes de salir el próximo fin de semana, revisa esto:

  1. Cena bien la noche anterior: Carga carbohidratos (pasta, arroz).
  2. Desayuno completo: Al menos 2 horas antes de empezar a caminar.
  3. Snacks a la mano: Guarda comida en los bolsillos del pantalón o en la riñonera. Si tienes que quitarte la mochila para comer, no lo harás.
  4. Alarma de comida: Si se te olvida, pon una alarma en tu reloj cada hora para dar un bocado.
  5. Hidratación: Lleva al menos 2 litros de agua (o más, dependiendo la ruta) y asegúrate de terminarla.

En altura no se improvisa

Subir una montaña es una experiencia increíble, pero se disfruta mucho más cuando tu cuerpo responde. No le dejes la energía a la suerte. Planear tu alimentación es tan importante como llevar las botas correctas. Lleva comida real, ligera y que sepas que te va a caer bien. Tu cuerpo te lo va a agradecer en cada paso hacia la cumbre.

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