
Imagina esto: llevas tres horas caminando cuesta arriba. El paisaje es increíble, pero tus piernas empiezan a temblar y sientes ese vacío incómodo en el estómago. Buscas en tu mochila y solo encuentras unas galletas aplastadas y una manzana que ya se oxidó. Tu ritmo baja, el mal humor sube y la cumbre parece cada vez más lejos.
Este escenario es más común de lo que crees. Muchos montañistas de fin de semana subestiman la alimentación en salidas de un solo día. Piensan que, al no dormir fuera, pueden improvisar con lo que encuentren en la alacena o comprar algo rápido en la carretera.
El error de improvisar no solo te quita energía; puede convertir una experiencia increíble en una jornada de sufrimiento. En la montaña, tu cuerpo es un vehículo 4×4 y la comida es el combustible. Si no le das gasolina de calidad, simplemente no avanza. Aquí aprenderás a armar un plan de alimentación práctico, ligero y con sabor real para que solo te preocupes por disfrutar la vista.
No necesitas una calculadora científica ni contar calorías obsesivamente para un hike de un día. Lo que necesitas entender es el ritmo de tu cuerpo.
En la ciudad, tu cuerpo funciona “en automático”. En la montaña, con la altura, el frío y el esfuerzo físico continuo, tu motor quema combustible mucho más rápido. En una salida moderada de 6 a 8 horas, puedes quemar fácilmente el doble de lo que consumes en un día normal de oficina.
La regla de oro es simple: come antes de tener hambre y bebe antes de tener sed.
Tu cuerpo necesita dos tipos de gasolina:
Un buen plan de alimentación se divide en cuatro momentos clave. Saltarse uno es arriesgarse a perder fuerza.
Este es el momento más importante antes de empezar a caminar. Si vas a manejar temprano hacia lugares como el Nevado de Toluca o La Malinche, probablemente salgas de casa de madrugada.
Evita desayunos muy pesados o grasosos justo antes de empezar. Si tienes tiempo y acceso a agua caliente en el estacionamiento o base, una opción ganadora son unos chilaquiles deshidratados. Te dan carbohidratos, sabor a hogar y la energía necesaria para las primeras horas, sin la pesadez de una comida grasosa tradicional.
Si vas con prisa, opta por avena con fruta o un sándwich de crema de cacahuate y plátano. Lo importante es salir con el tanque lleno.
Mientras vas ganando altura, no es práctico detenerse a cocinar. Necesitas cosas que puedas comer caminando o en paradas de menos de 5 minutos.
Aquí funcionan perfecto:
La clave es comer pequeñas cantidades cada 45 o 60 minutos. Mantén el flujo de energía constante.
Llegaste a la cima o a tu punto de retorno. Es momento de sentarse, disfrutar la vista y recargar de verdad. Aquí es donde muchos fallan llevando sándwiches fríos y aplastados.
Lo ideal es un “tente en pie” caliente. Un plato fuerte que te reconforte. Imagina sacar tu Ropa Vieja o una Pasta Boloñesa, agregar agua caliente y tener una comida real, con sazón mexicano, en 15 minutos.
Este tipo de comida para hikes tiene grandes ventajas:
La bajada también cansa, y mucho. Las rodillas sufren y la concentración baja, lo que puede provocar accidentes. Guarda un poco de energía para el retorno. Un chocolate, un poco más de fruta seca o una bebida con electrolitos te mantendrán alerta hasta llegar al coche.
Al terminar, busca proteínas para ayudar a tus músculos a recuperarse. Unos tacos al bajar (la clásica parada técnica) son válidos, pero intenta hidratarte bien primero.
El miedo a quedarse con hambre hace que muchos carguen la mochila como si fueran a una expedición al Everest. El resultado: espalda adolorida y comida que regresa intacta a casa.
Para un hiking de un día (aprox. 6-8 horas), una persona promedio necesita:
No lleves “por si acaso” en exceso. Si llevas comida real y nutritiva, el volumen que necesitas es menor. Los alimentos deshidratados son tus mejores aliados aquí: ocupan poco espacio y pesan casi nada.
Aquí tienes una guía visual para tu próxima salida al Iztaccíhuatl o rutas similares:
| Momento | Qué comer | Por qué |
|---|---|---|
| 06:00 AM (Base) | Chilaquiles Rojos veganos o con cecina (Tente en Pie) o Avena | Energía potente para arrancar con fuerza y calor corporal. |
| 09:00 AM (Ruta) | Mix de nueces y arándanos | Mantener nivel de azúcar y energía estable. |
| 11:00 AM (Ruta) | Barrita de amaranto o fruta | “Chispa” rápida para el último tramo de subida. |
| 01:00 PM (Cumbre/Descanso) | Pasta Boloñesa o ropa vieja (Tente en Pie) | Comida lista en minutos, solo agrega agua caliente, proteína y recuperación muscular. |
| 03:30 PM (Bajada) | Chocolate o fruta | Energía para mantener la concentración en el descenso. |
A todos nos ha pasado al principio. Evita caer en estos clásicos:
La logística de salir a la montaña debe ser sencilla. Entre menos tiempo pases cocinando y limpiando trastes, más tiempo tienes para disfrutar.
Las opciones liofilizadas y deshidratadas como las de Tente en Pie están diseñadas justo para esto.
Si combinas esto con snacks sencillos que no requieren preparación (frutos secos, tortillas de harina, queso curado), tu gestión de alimentos será eficiente y ligera.
Antes de cerrar la mochila el viernes por la noche, revisa esto:
Planear tu comida para un hiking de un día no tiene que ser un dolor de cabeza ni una clase de nutrición avanzada. Se trata de sentido común y de elegir herramientas que te faciliten la vida.
Cuando estás bien alimentado, tienes mejor humor, tus piernas responden mejor y tienes la claridad mental para disfrutar del silencio y la inmensidad del paisaje.
La próxima vez que prepares tu mochila, recuerda: lleva comida real. Tu cuerpo te lo va a agradecer en cada paso hacia la cumbre. Nos vemos allá arriba.